La situación de la inversión en I+D en España es ciertamente preocupante. Tal como COSCE ha venido señalando en sus informes, todos los parámetros económicos indican una persistente pendiente negativa, con una disminución aproximada del 35% respecto de la inversión pública del año 2009, que se toma como referencia del inicio de la crisis económica. Por otra parte, estamos condenados a una penuria cada vez mayor ya que es imposible vestir políticas científicas eficaces y coherentes sin disponer de los instrumentos necesarios y que los sucesivos gobiernos se empeñan en no implementar. Por esta razón, la pérdida de inversión a lo largo de estos años no ha dejado de incrementarse hasta alcanzar los 20 000 millones de euros, aproximadamente, lo que supone un recorte que deja nuestro sistema de I+D a las puertas de la insignificancia.
Obviamente, no hay sector que pueda resistir una pérdida de inversión de esa magnitud sin que vea afectados sus cimientos que, en nuestro caso, son los grupos de investigación, los jóvenes investigadores y, en general, el talento.

El pasado año la inversión en I+D se situó en uno de sus puntos más bajos: el 1,19% del PIB. Si consideramos que la media europea está en torno al 2,03% y que los países más avanzados del continente sobrepasan el 3,0%, podemos hacernos una idea bastante precisa de la situación. Resulta evidente que si “España ya ha salido de la crisis económica”, como gustan proclamar en no pocas ocasiones políticos y miembros del Gobierno, tal noticia no ha llegado al sistema de I+D, y sigue en la pendiente negativa que le impone la financiación por parte del Estado.

Adicionalmente, las dificultades en la gestión de los fondos de investigación recibidos por investigadores e instituciones son cada día más abrumadoras y las recientes noticias sobre pedidos a proveedores no hacen sino agravar más la preocupación. Entre tanto, la Agencia Estatal de Investigación sigue ausente de esta dramática situación.

No es de extrañar que ante tal cúmulo de adversidades en las últimas semanas hayan surgido algunas iniciativas, personales en su origen (y menos generales y realistas de lo deseable) que solicitan apoyo de profesionales, entidades y colectivos científicos para poder transmitir con suficiente potencia su concreta versión de la situación a la clase política, planteando reuniones con mandatarios y parlamentarios.

Aunque valoramos positivamente el espíritu de estas iniciativas, desde COSCE mantenemos que es imprescindible una relación permanente, fluida, consecuente y suficientemente informada con la clase política a fin de hacerles llegar cuanta información requieran para reconducir la crudeza de la situación actual, sin perder de vista que es el resultado de un largo proceso de indiferencia y decisiones cortoplacistas que hay que corregir desde su origen. Es necesario que nadie olvide que estamos donde estamos porque venimos de dónde venimos. En esa línea se han desarrollado satisfactoriamente las dos reuniones mantenidas el curso pasado con los parlamentarios de la Comisión del Congreso competente en I+D, y con el grupo parlamentario de C’s. La continuidad en el fondo y en la forma está garantizada con las próximas reuniones, ya programadas, con el Grupo Socialista y, de nuevo, con la Comisión citada del Congreso de los Diputados.

Es preciso indicar que desde COSCE hemos contactado con las personas y organizaciones que impulsan las iniciativas descritas, con voluntad de integrarlas en las próximas acciones de COSCE, enriquecer sensibilidades y discurso, y transmitir de forma clara, ordenada y eficaz tanta preocupación y dificultad acumuladas.

El motivo principal de esta carta es, por tanto, recordar a las Sociedades miembros que COSCE se ha dotado de medios y canales capaces de transmitir los problemas e inquietudes de la ciencia, y hacerlo con la suficiente fuerza y unidad frente a una clase política que, obviamente, no sitúa la ciencia entre sus prioridades. Porque cada una de las Sociedades dispone del respaldo del conjunto de más de 80 entidades para plantear de forma coral sus propuestas. Es esta organización (única en Europa) la que nos permite ser más eficaces, por lo que debemos seguir evitando que se alcen voces diversas, con distintos objetivos e intereses que acabarían generando confusión primero y reticencias después en nuestros interlocutores.

Que la exposición de COSCE se expresa desde distintas experiencias se garantiza mediante la composición de las comisiones que nos representan en las reuniones con parlamentarios, ya que están integradas, además de por el presidente y el secretario técnico como organizadores, por otros miembros de la Junta de gobierno, presidentes de Sociedades así como expertos, buscando siempre los perfiles más adecuados a cada ocasión.

Como bien sabes, COSCE mantiene una comunicación regular y permanente con sus Sociedades informando mediante el boletín periódico InfoCOSCE y los comunicados, así como atendiendo a través del correo electrónico y la línea telefónica abierta a tal efecto. Te animo a seguir usando esos canales, además de asistir a las reuniones anuales, para plantear y compartir las inquietudes e iniciativas que surjan en la Sociedad que representas, a fin de plasmarlas en acciones colectivas y eficaces, evitando dispersiones innecesarias e improductivas.

Quedo abierto, por tanto, a cuantas sugerencias y comentarios quieras plantear y te emplazo a seguir participando activamente de esta Confederación que nos representa a todos y que se caracteriza por su independencia y por la calidad de sus iniciativas, producto estas últimas, de las distintas comisiones y grupos de trabajo formados por los expertos de las Sociedades que la integran.

Con mi saludo más cordial,

Nazario Martín
Presidente de COSCE

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